Enrique Gaviola

Enrique Gaviola nació en Mendoza el 31 de agosto de 1900.
Siendo estudiante de agrimensura en la Universidad Nacional de La Plata, Richard Gans, entonces director del Instituto de Física de esta Universidad, advirtió el interés de Gaviola por la Física y su talento, aconsejándole cursar estudios de Física en Alemania, hacia donde se embarcó en marzo de 1922, comenzando estudios en Göttingen y terminado su doctorado en Berlín. En esta última ciudad, bajo la dirección de Walther Nernst y Max von Laue y la supervisión directa de Pringsheim, realizó su tesis doctoral sobre fluorescencia y fosforescencia de gases y soluciones. Sus publicaciones sobre formas de líneas espectrales y transferencia de energía en moléculas aromáticas son consideradas pioneras en estas temáticas.

Tras doctorarse Gaviola postuló para una beca Guggenheim y obtuvo el primer puesto en el examen, pero fue la intervención de Albert Einstein lo que logró que se conceda esta beca por primera vez a alguien que no fuera norteamericano o europeo. Con esta beca como sustento, se trasladó a la John Hopkins University donde, en el período 1927-1929 publicó experimentos sobre emisión estimulada de radiación que son considerados precursores del láser, e investigó sobre el effecto Doppler cuadrático bajo la dirección del prestidioso físico Robert W. Wood.

Recomendado por Gregory Breit, Gaviola fue nombrado investigador asistente en el departamento de magnetismo de la Carnegie Institution, donde trabajó en la producción de un acelerador de partículas de alta energía. La máquina, de 5 millones de volts, construida en colaboración con Lawrence Hafstad y Merle Tuve, es considerada un importante precursor de los modernos aceleradores de partículas.

Durante los años siguientes, Gaviola trabajó en espectroscopía en el Instituto Rockefeller de Madrid y en físico-química y óptica astronómica con Strong en Caltech.
Al regresar a Argentina, Gaviola trabajó en los observatorios astronómicos de La Plata y Córdoba. En 1939 dirigió la construcción, en Estados Unidos, de un espejo reflector destinado al Observatorio de Bosque Alegre de Córdoba, del que fue nombrado director en marzo de 1940 encargándose de su puesta en operación. De esta época datan sus trabajos en astrofísica, astronomía observacional, física de la atmósfera, óptica y fotoquímica.

Desde Córdoba comenzó un serio desarrollo de la investigación en ciencias físicas en Argentina. Fundó la Asociación Física Argentina e inició un trabajo solitario de rescate de científicos europeos atrapados por la Segunda Guerra Mundial. En particular, consiguió incorporar al físico checo Guido Beck, con quien comenzó la formación en Mecánica Cuántica de los físicos argentinos, tanto en el Observatorio Astronómico como en escuelas de verano realizadas en Pampa de Achala.
Entre los jóvenes que se nuclearon alrededor de Gaviola y Beck se cuentan José A. Balseiro, Jorge Agudín, Ernesto Sábato, Mario Bunge y Alberto Maiztegui.

Gaviola fue quien primero propuso la creación de un Consejo Nacional de Investigaciones (actual Conicet), e insistió en la necesidad de enviar estudiantes avanzados al exterior con el objeto de gestar una reforma mayúscula en la educación universitaria argentina.

En 1956 creó el Instituto de Matemática, Astronomía y Física, obra continuada entre otros por los Dres. Livio Gratton y A. Maiztegui. El entonces IMAF, concebido como un centro de excelencia en investigación y docencia, es hoy la Facultad de Matemática, Astronomía, Fisica y Computación (FaMAF) de la Universidad Nacional de Córdoba y alberga el Instituto de Física de doble dependencia Conicet-UNC que lleva su nombre.

Gaviola

Gaviola (derecha) junto a Larry Hafstad y
Merle Tuve durante la construcción del acelerador de partículas de 5MV (foto: Museo de Ciencia y Tecnología de la Smithsonian Institution en Washington D.C.)

En 1963, Gaviola aceptó un cargo de Profesor de Física Experimental en el Instituto de Física de Bariloche, que procuraba llenar el vacío dejado por el fallecimiento de su fundador José A. Balseiro; allí continuó sus labores hasta jubilarse.

Enrique Gaviola falleció en Mendoza el 7 de Agosto de 1989.Directa o indirectamente, muchas generaciones de físicos argentinos y latinoamericanos deben a Enrique Gaviola tanto su formación académica como los frutos de sus ímpetu organizador y de su ejemplar postura ética.

Nota: esta semblanza fue adaptada de Physics Today 43(11), 105 (1990); doi: 10.1063/1.2810773.
Por referencias adicionales ver: Enrique Gaviola y el Observatorio Astronómicao Córdoba, de Omar Bernaola, ediciones Saber y Tiempo.